lunes, 23 de noviembre de 2015

"Hay que conocer mucha gente para elegir pareja"

Sí y no... conocer conversando, y con la debida dedicación.

Nada es bueno "de apuradas". Ni nada es bueno "inadecuadamente". En lugar de la promiscuidad, lo verdaderamente adecuado es ir despacio, conociéndose y dialogando.

Viendo al otro en más de una faceta que la de las sábanas. Debajo de las sábanas no sólo se esconden los problemas sino la verdadera posibilidad de conocer a alguien, con tiempo y conversación. Con diferentes circunstancias.

Hay un sinfín de cosas que conviene acordar. Por ejemplo la educación de los hijos. Por ejemplo los límites aún cuando enojados. Por ejemplo los conceptos mutuos de familia. Y ni hablar de valores de crianza. O de aspiraciones sociales, éticas, espirituales.

Y por supuesto un sinfín de "inconvenientes". De cosas que conviene saber, pues sabiéndolas pueden significar: "no es para mí". Como la película "La mujer de mis Pesadillas"; una comedia muy hilarante actual. En esa se ve claramente cómo un sinfín de "defectos" debieron saberse con anterioridad.

Conocer mucha gente no... alguna sí: dialogando, y en muchas circunstancias de la Vida.


Esa maravillosa magia de conocerse...
¿por qué apurarla; por qué incluso
llegar a equivocarse?.

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