Es muy común pensar así. Decir: "respeto a respetador". Pero debemos respetar sin mirar a quién. Es algo incondicional el respeto.
Debemos mantenernos siempre respetuosos. En determinados límites del respeto. En ese marco de contención. Nunca degradar a persona alguna. Nunca dar un golpe bajo.
Si estamos mirando siempre a quién respetar... nos cansaremos mucho. Estaremos "direccionando" discrecionalmente el respeto. Y realmente el respeto es la base. Sin él, todas nuestras energías ya están muy mal puestas.
Con esta falsa premisa del "respeto a quién me respete" erramos mucho. Erramos -de percepción- para empezar. Pues claro que podemos estarnos equivocando seriamente. Y erramos -de acto- también, por supuesto. Estamos irrespetando a una persona.
Respeta -de base-...
...lo demás se
irá viendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.