sábado, 11 de junio de 2016

"En las relaciones hay privacidad"

Esta es una premisa verdadera pero incompleta: la privacidad es lo primero en desaparecer. Si las relaciones fallan, es justamente lo primero en esfumarse.

Desaparece en determinados modos:
Promiscuidad: esto vale para las relaciones íntimas. Es decir: para las parejas. Aquí la privacidad desaparece por la entrada de un/a tercer@. Privacidad que sufre una intromisión muy grave.
Calumnia: hablar -solapadamente-. Nunca verás una calumnia escrita así de clara en la pantalla de tu ordenador. Eso se hace "entre sombras". Las relaciones fallan muy a menudo por: "¿qué estás diciendo de mí?".
Asimetría: esto en realidad incluye a la calumnia (y todo). Es cuando una parte de la relación "se cree superior", con ínfulas, sobre otro. No hablo de una competitividad normal... hablo de desprecios, "órdenes" y cosas muy -asimétricas-.

Como habrán visto, la privacidad es como la cáscara de una relación. Es el respeto la base. Yo particularmente recomiendo "sacar a la luz" faltas de respeto como la promiscuidad, calumnia y asimetría. Pero también recomiendo defenderse, o sencillamente alejarse.

Hay sobre lo privado más de un valor,
ya que privadamente no se puede, por ejemplo, calumniar.
Privadamente no se puede "engañar" ni "atropellar".
Con respeto, todo...
que nadie quiera ponerte la privacidad sobre el respeto,
pues esa misma persona seguramente te lo estará faltando,
y necesita de -la privacidad- para seguir haciéndolo
impunemente.

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