Partir de una falsa premisa rompe todo
Partir de una falsa premisa rompe todo. Lo pervierte, desperdicia. ¿Cuántos vínculos por apurarlos terminaron mal; cuántos valores por "novedades" logramos perder? Las falsas premisas...
Hace poco un familiar quiso mudarse, cambiar departamento. Con quincho, piscina, un piso bajo y cochera, sufrió una "falsa premisa". Por suerte todo se está echando atrás.
Un segundo hijo, hizo que de inmediato dijera "queda chico" (el departamento). Lo cierto es que es grande, lujoso, y fue una decisión apresurada. Una "falsa premisa".
Detrás otra quizás mayor: "hay que cambiar... todo cambio es bueno" (fals-ísima premisa). Y con premisas como estas nos equivocamos. Vivimos mal, a peor.
Las personas cultoras del "todo cambio es bueno" tienen todo menos paz. Reveamos nuestras premisas... si son falsas, desechémoslas resueltamente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.